Una fundación no puede parecer una startup. Si la web de tu institución usa el mismo gradiente, el mismo “cambiamos el mundo” y el mismo botón flotante que un SaaS de tres personas, el visitante no duda del diseño: duda de ti.
El problema no es estético. Es de señal. Un hospital, un centro de investigación o una fundación pública tiene que transmitir rigor, trazabilidad y acceso. Eso no se resuelve con una plantilla “ONG moderna” ni con un look & feel de producto tech. Se resuelve con arquitectura, accesibilidad y un sistema de contenidos que alguien de dentro pueda gobernar sin romper la web.
Este artículo explica qué implica el diseño web para fundaciones de verdad: por qué no vale el kit de startup, qué hay que exigir en accesibilidad y gobernanza, y qué aplicamos en València en proyectos como la Fundación de Investigación del Hospital General.
Qué exige de verdad el diseño web para fundaciones
El diseño web para fundaciones no es “una corporativa más seria”. Es un tipo de proyecto con tres restricciones que una web de servicios o una startup no tiene: escrutinio público, usuarios que no eligieron tu marca (pacientes, investigadores, administraciones) y un archivo de contenidos que tiene que vivir años, no un ciclo de producto.
En Truman lo vemos cada vez que entra un brief institucional. El cliente pide “que se vea moderna”. Lo que necesita es que un investigador encuentre la convocatoria, que un periodista descargue la nota sin pedirla por teléfono, y que una persona con lector de pantalla recorra el menú sin atascarse. Si fallas en eso, da igual el degradado del hero.
Hay solapamiento con otros sectores de confianza. El listón institucional es más alto: más documentos, más roles, más obligación de acceso. El enfoque de diseño web para clínicas y el de webs para abogados y despachos comparte la misma lógica: rigor antes que teatro.
Por qué una plantilla de startup destruye la señal
Las plantillas que venden “impacto social” copian el lenguaje visual del venture: tipografías geométricas enormes, ilustraciones de personas sonriendo a un portátil, CTAs de “únete al movimiento”. En una fundación de investigación eso suena a crowdfunding, no a gobernanza científica.
La señal correcta es otra: jerarquía clara, tipografía que aguanta textos largos, color institucional (no neón), fotografías reales del centro —no bank de “laboratorio genérico”— y un sistema de módulos para convocatorias, equipos, publicaciones y transparencia. Eso no lo da un tema de 59 dólares. Lo da un diseño UX/UI que parte de quién entra y qué tiene que hacer.
| Señal | Plantilla startup / “ONG moderna” | Web institucional a medida |
|---|---|---|
| Primera impresión | Producto tech | Institución reconocible |
| Documentos y convocatorias | PDF suelto en “Recursos” | Listados filtrables y fechados |
| Accesibilidad | Contraste “ya se verá” | WCAG desde el diseño |
| Quién publica | Una sola cuenta admin | Roles y flujo de revisión |
| Vida útil del contenido | Home eterna, archivo muerto | Taxonomías que no se pudren |
La plantilla no es barata: es un aplazamiento. A los 18 meses has pagado plugins de eventos y un rediseño porque la gerencia no se reconoce en la home. Parecer poco serio en un hospital o un centro de investigación sale más caro que encargar bien el primer proyecto.
Accesibilidad WCAG: requisito, no capa de barniz
En España, el sector público digital está obligado a cumplir el Real Decreto 1112/2018 (transposición de la Directiva UE 2016/2102). Muchas fundaciones ligadas a hospitales, universidades o administraciones entran en ese perímetro, o en uno muy parecido: si recibes fondos públicos y prestas un servicio a la ciudadanía, “ya lo miramos después” no es una estrategia.
Desde junio de 2025, la Ley europea de accesibilidad (Directiva UE 2019/882) amplía obligaciones a productos y servicios del sector privado. Aunque no vendas un ecommerce, el criterio va en la misma dirección: WCAG 2.2 nivel AA como suelo, no como premio.
4,38 millones
Personas con discapacidad en España (6 y más años). Una web institucional que no se puede recorrer con teclado o lector no es “mejorable”: es excluyente.
INE, Encuesta de Discapacidad, Autonomía personal y Situaciones de Dependencia (EDAD) 2020
En la práctica, accesibilidad en una fundación no es solo contraste y alt. Es estructura de encabezados en páginas de memoria anual, tablas de datos de investigación que un lector pueda linealizar, formularios de convocatoria con errores comprensibles, y documentos descargables que no sean un escaneo plano. El detalle operativo lo cubrimos en la guía de accesibilidad web y WCAG; aquí importa el encaje: si el diseño se aprueba en Figma sin tokens de contraste ni estados de foco, el desarrollo hereda deuda.
Tip técnico: el PDF institucional es parte de la web
El 70 % de las quejas de acceso en webs de fundaciones que auditamos no están en el HTML: están en el PDF de la convocatoria o de la memoria. Un PDF no etiquetado, sin orden de lectura y con texto como imagen incumple el mismo criterio que un botón sin nombre accesible. Presupuesta etiquetado (o HTML equivalente) para los documentos que se publican cada trimestre. Si no cabe en el alcance, deja por escrito qué documentos quedan fuera y por qué.
Gobernanza de contenidos: quién publica y quién responde
Una fundación no tiene un “content manager” único. Tiene comunicación, dirección científica, administración y, a menudo, un patronato que quiere ver su logo en la home. Si el CMS no modela esos roles, la web se convierte en un disco compartido con URL.
Gobernanza no es un manual de 40 páginas. Es un conjunto de decisiones concretas: qué tipos de contenido existen (noticia, convocatoria, publicación, equipo, transparencia), quién puede crearlos, quién los aprueba y qué caduca. Una convocatoria sin fecha de cierre visible es un error de producto, no de redacción.
En instituciones sanitarias hay una capa extra: qué se puede decir de un ensayo, qué imagen de un paciente es publicable, qué logo de financiador aparece y con qué tamaño. Eso se resuelve en el modelo de datos y en la formación de quien publica el martes siguiente.
Si mañana se va la persona que “sabe de la web”, ¿alguien puede publicar una convocatoria sin pedir un WhatsApp al desarrollador? Si la respuesta es no, no tienes web: tienes un cuello de botella.
Qué aplicamos en FIHGUV (y por qué EIM Jeanología encaja en la misma lógica)
En 2024 diseñamos y desarrollamos la web de la Fundación de Investigación del Hospital General de València (FIHGUV). El encargo no era “modernizar el look”. Era transformar la presencia digital de una fundación ligada a un hospital: que profesionales de la salud e investigadores encontraran proyectos, información clave y un recorrido usable, no una acumulación de páginas.
El criterio que aplicamos ahí es el que pedimos en cualquier web institucional: usabilidad por tarea (encontrar, leer, contactar), diseño centrado en quien investiga o colabora —no en quien quiere un award de Dribbble— y una plataforma que se pueda mantener sin estética de startup. La fundación tiene que parecer la fundación. Un hospital no es un launch.
No todo cliente institucional es una fundación sanitaria. En EIM Jeanología el reto era otro —explicar un estándar global de medición de impacto ambiental textil— pero la disciplina es la misma: una plataforma compleja (módulos, metodología, casos) no se resuelve con una home de claims. Se resuelve con claridad, taxonomía y un diseño que no compite con el contenido técnico. Rigor, no plantilla.
Si la web de una fundación podría ser la de una app de meditación cambiando el logo, el diseño ha fallado. El criterio no es “moderno”: es que un investigador o un auditor encuentren lo que vinieron a buscar.
Cómo encargar el proyecto sin acabar en un tema de 59 dólares
El briefing que nos llega de fundaciones suele mezclar tres cosas: identidad (“que se vea el escudo”), marketing (“más moderna”) y cumplimiento (“accesible, el técnico lo dijo”). Hay que separarlas. La identidad se trabaja con criterio de marca, no con un recorte del logo en el header. La modernidad es jerarquía y tipo, no animaciones. El cumplimiento es WCAG, documentos y CMS —y tiene que estar en el presupuesto, no en un anexo.
En València hacemos discovery con el equipo real —no solo con gerencia—, tipos de contenido sin page builder para cada convocatoria. El resto de trabajos te dirá si hemos diseñado para tu tipo de escrutinio.
Antes de firmar una web institucional, verifica esto
- ¿El diseño se parece a vuestra institución o a una plantilla de impacto social?
- ¿WCAG 2.2 AA está en el alcance de diseño y desarrollo, no solo en una auditoría final?
- ¿Hay tipos de contenido para convocatorias, publicaciones, equipo y transparencia?
- ¿El CMS tiene roles (redactar / revisar / publicar) y no una sola cuenta admin?
- ¿Los PDFs institucionales tienen plan de etiquetado o equivalente en HTML?
- ¿Cada sección tiene un responsable interno que sepa publicar sin llamar al estudio?
- ¿Las convocatorias y avisos caducan o se archivan, en lugar de pudrirse en la home?
- ¿El contraste, el foco de teclado y los encabezados se revisan en Figma, no solo en QA?
Preguntas frecuentes sobre diseño web para fundaciones
¿En qué se diferencia el diseño web para fundaciones del de una empresa?
En el usuario y en el archivo. Una empresa vende un servicio a alguien que puede irse. Una fundación atiende a investigadores, ciudadanía y administraciones que necesitan encontrar documentos, plazos y responsables. La web es archivo vivo y canal de acceso, no solo captación. Por eso pesan más la accesibilidad, los tipos de contenido y los roles.
¿Una fundación pequeña puede permitirse una web a medida?
Puede permitirse no fingir que es una startup. A medida no significa 40.000 euros y un design system de 200 componentes. Significa tipos de contenido reales, accesibilidad desde el principio y un CMS que el equipo interno pueda usar. Una plantilla barata con tres plugins de eventos suele salir más cara al segundo año.
¿La accesibilidad WCAG es obligatoria para una fundación?
Si estás en el perímetro del RD 1112/2018 (sector público o asimilado), sí. Si no, el suelo ético y el de reputación son el mismo: una parte relevante de tu audiencia no puede usar una web mal hecha. La Ley europea de accesibilidad de 2025 además empuja al sector privado. Lo razonable es diseñar a WCAG 2.2 AA y no discutir si “aún no toca”.
¿Cómo se elige estudio para una web institucional en València?
Pide casos con documentos, equipos y cumplimiento, no solo homes bonitas. Pregunta quién modela el CMS, cómo se forman a los editores y qué queda fuera de la accesibilidad. En Truman ese criterio lo hemos aplicado en FIHGUV y en proyectos de explicación compleja como EIM Jeanología. El resto es chemistry y si el equipo científico va a estar en las reuniones o solo al final.